Danzas Tradicionales de Bizkaia

En la tradición vizcaína nunca han faltado las danzas, tanto para momentos concretos de manifestación colectiva con grupos de dantzaris como en los de diversión general. Muchos escritores, ya sean locales o foráneos, han subrayado la gran afición de las gentes de Bizkaia por la danza. Algunos hablan de auténtica pasión.

Mostrar las danzas conservadas, que han llegado con más o menos frescura hasta nosotros, y mencionar aquellas que han quedado en el camino, es el objetivo principal de este trabajo.

Para ello presentamos las localidades que aún las siguen bailando, con las fechas o momentos en que éstas se realizan, las figuras que toman parte en la fiesta y el ciclo de danzas que la completan, el cortejo que se forma y su contexto, los instrumentos a cuyo son se bailan y sus partituras musicales, la indumentaria particular, si es que existe, y, finalmente, ofrecer la bibliografía donde se pueden encontrar más detalles que los presentados en este resumen que ofrecemos.

INTRODUCCION

Tradicionalmente la danza popular ha estado vinculada a la vida social del pueblo. Se ha bailado en momentos importantes del quehacer de la colectividad. Momentos que, generalmente, han supuesto situaciones y contextos muy diferentes. Cada uno de ellos, por su lugar, por el tipo de personajes que toman parte, por la significación que al acto le dan los actores, ha desarrollado formas y coreografías específicas. Por ejemplo, éstas no se configuran de la misma manera para situaciones de diversión y alegría colectiva, donde participan ambos sexos, como para danzas de homenaje u obsequio a personajes o símbolos importantes, donde son realizadas por un grupo de danzantes seleccionados y preparados para ello. Esto hace que al presentar las danzas folclóricas o populares de Bizkaia, hablemos de la diversidad, así como de las características propias de cada una de ellas.

Otra peculiaridad de este tipo de danzas es que tienen una tradición. El pueblo las considera como propias, porque las ha visto bailar durante años, las ha aprendido de sus mayores. Esto hace que cada localidad las estime como únicas, como diferentes a otras, aunque se pueden hacer tipologías con características parecidas.

Todas y cada una de ellas tienen un inicio y una historia que las ha ido moldeando y dando aspectos particulares en cada zona o localidad. Algunos de estos datos históricos referentes a las fiestas y danzas de los pueblos de Bizkaia, aquellos que hasta el momento hemos podido recopilar, son los que vamos a presentar a continuación como intento de mostrar la antigüedad y tradición que tienen las mismas. Posteriormente se detallarán aquellas que actualmente conocemos por haberse practicado hasta nuestros días, mostrando los elementos y características de cada una de ellas.

DANZAS SOCIALES EN CUERDA y CORRO

El Aurresku

La primera cita sobre danzas que hemos hallado se encuentra en un mandamiento del Ayuntamiento de Bilbao de 1505. Trata sobre una escuela de danzar existente en la calle Ascao de dicha localidad. No indica el tipo de danzas que en la misma se enseñaba, puesto que la orden municipal solamente intenta atajar los comportamientos deshonestos que en la misma se desarrollaban, aunque es de suponer que se enseñarían danzas sociales de época, probablemente traídas de fuera, dadas las relaciones que Bilbao mantenía con otras ciudades europeas y su ambiente cosmopolita.
Es de suponer que para dicha época estaría bailándose alguna modalidad de la danza social que se ha considerado como la más genuina del país, realizada posteriormente con profusión en Bizkaia; nos referimos al Aurresku, con todo su protocolo y solemnidad, que algunos consideran tiene su origen en danzas medievales europeas, habiendo quien va más lejos, entroncándolas con danzas griegas. No sabemos si en la mencionada escuela de la calle Ascao de Bilbao se enseñaba esta danza o elementos que a ella se incorporaron posteriormente. Pudiera serlo, puesto que antes de finales del mismo siglo, unas crónicas escritas hacia el año 1588, denominadas de Ibargüen-Cachopin, nos presentan una danza en la que se puede intuir algunos momentos del Aurresku actual, siendo ésta la primera descripción histórica que encontramos en Bizkaia. En ella se nos dice que a los sones de tamborines, flautas y albocas, bailan y danzan “a su uso vizcaíno, trabándose por las manos muchos de ellos y todos los que quieren danzar y así hacer un muy grande corro de danza, metiendo y tomando por las manos a una mujer o moza entre medias de dos hombres, y de esta manera, cantan y bailan y se huelgan y regocijan”. Es interesante resaltar la frase “a su uso vizcaíno”, puesto que ello indica cierta particularidad en la danza. Posteriormente son mas abundantes las referencias sobre esta cuerda mixta, ya sean de obispos, prohibiendo esta relación corporal entre hombres y mujeres en la danza, ya sean de otras fuentes, entre las que destacaríamos ciertas cartas entre particulares.

Una descripción mas detallada que la aportada hasta entonces, en la que se muestra toda la coreografía general tal y como ha llegado hasta nosotros, nos la presenta Juan Ramón de Iturriza y Zabala, historiador vizcaíno del siglo XVIII. Ya para esta época la danza tenía una extraordinaria estima entre los vizcaínos, siendo muy común como forma de relacionarse y obsequiarse entre vecinos, al mismo tiempo que momento de diversión, y, en determinadas situaciones, al dirigirla los alcaldes y regidores, una forma de evidenciar la autoridad que ostentaban.

Se bailaba en todas las fiestas, ya sean dominicales o de otro tipo, ocupando generalmente la tarde hasta el toque de oración, salvo las más solemnes que se realizaban después de la misa de la mañana. Solamente durante la época de la Cuaresma, por imperativos religiosos, se prohibía su práctica. En la dirección de la danza participaban tanto los hombres como las mujeres, aunque hemos de indicar que por lo general, sobre todo en las mas importantes, eran los hombres los actores principales. Danzas de mujeres se mencionan en 1682, cuando se relata una fiesta realizada en Lekeitio, encontrando posteriormente referencias sobre otras en varios escritos, principalmente de visitadores extranjeros que hablan de nuestras costumbres.

Romerías 

Junto al tamborilero o txistulari que conserva la exclusiva como instrumentista cuando se baila el Aurresku, ya para finales del siglo XVIII, además de la anteriormente mencionada alboka, encontramos otros músicos en las fiestas populares de Bizkaia: la dulzaina, los violines, guitarras, zarrabetes y algún otro instrumento, junto a panderos para el acompañamiento rítmico no faltan en las diversas descripciones de nuestras romerías. Estos instrumentos los encontramos cuando se ejecutan danzas llamadas cortas, es decir las que se bailan sin la solemnidad y protocolo que mantiene el Aurresku, al cual se le considera en contraposición a ellas como danza larga, y por ello su designación, en más de una ocasión, como Dantza Luze. Estas danzas cortas, influenciadas por modas mas generales del momento, como son fandangos, contradanzas, valses, polkas, etc., dan con el tiempo origen a lo que podemos denominar entorno de la romería clásica reciente, con sus tres partes principales de fandango, arin-arin y biribilketa. Posteriormente, a finales del siglo XIX, se incorpora a estos ambientes populares de danza el acordeón diatónico, dando origen a la triki-trixa, que interviene también en los mismos ambientes de corros musicales.

DANZAS REALIZADAS EN GRUPO POR MUCHACHOS

Junto a estas danzas sociales con las que, al bailarlas, se abarca la totalidad de la plaza, normalmente en círculo, encontramos otras estructuradas en grupos compactos de muchachos: ya sean enlazándose con espadas u otros elementos, formando varias cadenas, más o menos largas, que finalizan en uno que realiza las veces de capitán; ya sean en dos filas de un número determinado de danzantes, acompañados de otros que ejecutan funciones de abanderado, capitán, etc. Estos grupos solamente participan en momentos determinados del año, cuando la colectividad celebra alguna fiesta importante.
Grupos en dos filas, con número limitado de danzantes

Los primeros datos que encontramos, en los cuales se mencionan danzas de este tipo, son con motivo de las fiestas en celebración de la elección del rey Carlos V como emperador de Alemania, que se realizan en la villa Markina en 1519. Los pagos del Ayuntamiento nos dicen que "en los dichos tres días anduvieron con el dicho tambolin, con una bandera, veinte mancebos dispuestos bailando y danzando por todas las dichas calles de la dicha villa y por su derredor". No menciona el tipo de danza realizada, siendo de interés destacar el uso de la bandera entre los danzantes del grupo.

 

Más adelante, en la misma localidad, en la coronación del rey Felipe II, en 1566, se paga junto al tambor a “dos docenas de hombres mancebos danzantes con sus máscaras y cascabeles”. Otros datos posteriores nos aclaran que eran dos los grupos participantes, por lo que deducimos que se refieren a grupos con número de miembros concretos, normalmente de doce o de ocho. Estructura normal para una de las tipologías que hemos señalado, y que actualmente se observa en la Dantzari Dantza del duranguesado.

Esta danza se documenta también durante el siglo XVI en papeles de la Villa de Durango, figurando con más detalle en cuentas del ayuntamiento en las siguientes centurias. En ellas los danzantes son ocho junto a un abanderado y otro componente que lleva el dominguillo o palo con un muñeco y cintas. Para 1801, y gracias a las notas que toma un visitante alemán, Guillermo W. Humboldt, conocemos las coreografías generales de la danza, mostrándonos su semejanza a las que actualmente forman la Dantzari Dantza que hemos recibido a través de las anteiglesias cercanas: Abadiño, Berriz, Garai, Mañaria, Iurreta e Izurtza. En estas danzas actuales encontramos pequeñas diferencias respecto a la descripción de hace doscientos años, habiéndose dejado de bailar alguna e introduciéndose otras que no figuran. En ayuntamientos que aún las conservan hay datos que muestran la antigüedad de la danza en la celebración de sus fiestas patronales.

Documentos de otros muchos ayuntamientos nos presentan danzas de este tipo, que finalmente no han llegado hasta nosotros puesto que se dejaron de bailar. Por ello, podemos decir que, durante los siglos precedentes, ha sido muy corriente la participación de grupos de muchachos bailando en fiestas patronales o en las de los Santos de las diversas Cofradías, así como en celebraciones festivas por motivos extraordinarias.

 

Como ya se ha indicado han sido dos las formas básicas en que se presentaban los muchachos en estas celebraciones, usándose en la Villa de Lekeitio cada una de ellas según la fiesta del año a celebrar. Para las fiestas de Corpus, tomamos de unas instrucciones de buen gobierno de 1719, “el Señor Alcalde debe mandar disponer para la dicha procesión una danza de Espadas al uso de la tierra”, esta danza de espadas se repetía el día de San Pedro, fiesta importante de los pescadores, participando más de veinte dantzaris enlazados con dichas armas según datos del siglo XVII. En cambio, en las fiestas de la advocación de la Iglesia, 15 de agosto y al día siguiente, día de San Roque, encontramos a grupos de ocho o doce danzantes bailando paloteados.

En Xemein, hoy en día anteiglesia anexionada a Markina, se conserva la única danza de espadas en Bizkaia que nos llega por tradición. En cuentas de 1714 encontramos referencia de ella, cuando se paga al que guía la danza en la procesión del día de San Miguel. Posteriormente abundan datos, por gastos en la atención a los dantzaris, que nos muestran su práctica en dicha fiesta, que salvo lagunas durante ciertos años, llega hasta el día de hoy.

Danza de la misma estructura con enlace entre los dantzaris, pero realizado con aros en lugar de espadas, encontramos en la villa de Lanestosa. Aquí también hay datos del siglo XVIII que nos muestran la antigüedad de su práctica, algunas veces participando con ella en la procesión del día de Corpus Christi, pero principalmente solemnizando la procesión en las fiestas patronales del día de Nuestra Señora de las Nieves, el 5 de agosto.

Este tipo de danzas formadas por muchachos, en las dos formas que hemos indicado, son muy antiguas en Bizkaia. Conociendo estructuras de grupo bastante semejantes en otras zonas europeas, podemos indicar que con las particularidades propias que cada localidad o zona presenta, se pueden entroncar en una zona mucho más amplia que la nuestra.

RITUALES CON DANZA

Kaixarranka
Con independencia de estas danzas en grupos compactos de fiestas y procesiones importantes, otros momentos de celebraciones especiales han sido solemnizadas con rituales y danzas particulares.

 

Así tenemos la Kaixarranka o traslado del arca, ritual que servía para llevar en su interior los documentos y objetos, propiedad de la Cofradía de pescadores de Lekeitio, desde la casa del mayordomo, que cesaba al frente de la misma, a casa del nuevamente nombrado para dicho cargo. Se realizaba el 30 de Junio, día de su nombramiento, aunque actualmente, sin el significado de traslado que tuvo, se baila el día anterior, festividad de San Pedro.

Para finales del siglo XVI ya tenemos referencias de la fiesta y, a principios del XVII, gran cantidad de documentación sobre la forma y el orden que tenía, gracias a un pleito que se originó entre el Vicario eclesiástico local, apoyado por el Obispo de Calahorra, y la Cofradía de pescadores, a los que amparaban el Juez Mayor de Bizkaia y la Chancillería de Valladolid, alegando el uso de trajes eclesiásticos benditos y pidiendo su prohibición por parte del dicho Vicario.

 

Según esta documentación, las fiestas comenzaban el día de San Juan, en que se nombraban los danzantes y figurantes que iban a tomar parte en las mismas. Este día salían en comunidad, después del rosario de la tarde, tanto las autoridades civiles como eclesiásticas, en compañía de gran parte de vecinos, hacia un lugar denominado Aurio, donde se decidía la forma de celebrar dichas fiestas. En dicho paraje, se realizaba una gran romería, en la cual, según un documento de 1682, se bailaban junto a danzas ejecutadas por muchos cofrades otras realizadas por mozas. Aún hoy en día se conservan en Lekeitio Aurreskus dirigidos por mujeres continuando con la tradición de dicha época.

La víspera de San Pedro, se designaban los danzantes y figurantes que habían de intervenir y comenzaban las ceremonias en las que participaban. Los danzantes eran de espadas, siendo mas de veinte según alguna de las notas que encontramos. Los figurantes representaban a San Pedro, San Juan y San Andrés, todos ellos cofrades pescadores. Desde dicha víspera hasta el dos de julio participaban, danzando por entre calles y en la iglesia o sacristía, junto a las autoridades de la cofradía, en procesiones, acompañamientos y visitas.

El momento ritual más importante de las fiestas correspondía al traslado del arca. En 1606 un escribano levantó acta de la ceremonia, por lo que sabemos como se realizaba en dicha época. El que representaba a San Pedro, “con su latria pontifical en la cabeza y una máscara de semblante de hombre anciano en su rostro y un manto a modo de los de la iglesia acuestas y una llave dorada en su mano”, iba sobre el arca que era llevada en hombros por unos mancebos. A los costados de dicha arca le acompañaban los otros dos figurantes, San Andrés y San Juan, también con sus máscaras y capas. Delante de ellos tamborines y danzantes de espadas bailando a manera de procesión solemne, junto con hombres enmascarados, gente corriendo sobre cuartagos o caballos y tirando tiros con arcabuces. En esta procesión del traslado del arca participaban los cofrades mareantes, los mayordomos nuevos y viejos, “juntamente con la Justicia y Regimiento desta dicha villa y los más honrados della y otros que vinieron de fuera parte”. Con esta solemnidad, “como si trajeran el Santa Santorun con mucho aplauso”, se realizaba el traslado del arca de una casa a otra. De los datos existentes se desprende que no se bailaba encima del arca, solamente destacaba la figura de San Pedro sobre ella, con su careta, latria pontifical y manto como de iglesia, echando bendiciones, y “muchas gentes de poco saber e ignorantes se arrodillan viéndoles pasar por las calles dándose golpes en los pechos”, como indican algunos de los testigos que declaran en el pleito.

Con el tiempo esta procesión con la que se trasladaba el arca fue desprendiéndose de gran parte de su fastuosidad, primero desaparecieron los figurantes, llevando sobre el arca una efigie del Santo, posteriormente es la danza de espadas la que se deja de bailar, desapareciendo la misma de la vida folclórica de la Villa.

Finalmente, para principios del siglo XIX, tenemos la figura del dantzari actual sobre el arca, con la bandera adornada con atributos de San Pedro en la mano. En las instrucciones de buen gobierno del Ayuntamiento, actualizadas en 1822, encontramos en las obligaciones del mismo para el día 30 de junio la siguiente nota: “acto continuo va todo el Ayuntamiento con el tamboril por delante a las puertas de la casa donde habita el mayordomo saliente y tomando allí por unos hombres buscados al intento por el dicho mayordomo llevan el arca de la Cofradía a la casa del nuevo y le entregan yendo el Ayuntamiento detrás de dicha arca sobre la que va un hombre o mozo bailando con una bandera en la mano”. Es la primera referencia que hemos encontrado sobre la danza realizada sobre el arca, sustituyendo a la primitiva figura de San Pedro echando bendiciones a la gente.

Actualmente, al tener la Cofradía oficinas estables al igual que presidente elegido para varios años, no se realiza el traslado del arca de una casa del mayordomo a la otra del nuevo, ni participan las Autoridades en el desfile con la misma. Tampoco se celebra el día 30, que antiguamente correspondía con el de la elección de dicho mayordomo, sino que ha pasado al 29, día de San Pedro; por otro lado, el arca sale y se deposita en el mismo sitio en que se guarda durante el resto del año, en el edificio denominado Bentazarra. El cortejo de la Kaixarranka se forma en la puerta de este edificio, hoy en día solamente participan los jóvenes vestidos de pescadores sujetando el arca y el dantzari sobre el mismo, acompañados de los txistularis. Seguidamente pasan a bailar a tres lugares distintos, primero frente a la figura de San Pedro existente en una hornacina del edificio contiguo de donde se forma el cortejo, segundo delante de la casa del presidente de la Cofradía y finalmente en la plaza principal del pueblo, dando la cara al balcón del edificio del ayuntamiento, donde, sin ninguna solemnidad, se coloca algún miembro de la Corporación.

Esta evolución en las formas de realizar el traslado del arca y baile de la Kaixarranka nos muestra como las danzas populares se han ido adaptando a las 3situaciones sociales del entorno que las creó y fomentó, por lo que es necesario conocer su historia para mejor entenderlas.

Mahaiganekoa
Otra costumbre de la cuenca de los ríos Lea y Artibai, con un ritual importante en el cual se incluye una sencilla danza sobre una mesa, se conserva en los pueblos de Mendexa y Xemein. En cuentas municipales no hemos encontrado muchos datos sobre esta costumbre, puesto que no originaban gastos, salvo el vino que el alcalde ofrecía a cada uno de los vecinos que subía sobre la mesa a realizar la danza.

sta se desarrollaba a la noche, tras la cena en un local de la casa del ayuntamiento, presidida por el alcalde y en la que tomaban parte los comensales y vecinos. En cuentas de Xemein, durante muchos años, figuran los gastos por cenas consumidas en fiestas de San Miguel, por lo que parece lógico pensar que en las mismas se desarrollaba la danza tal y como la describían vecinos que vivían a principios del siglo XX y de los cuales, el eminente recopilador de nuestras músicas populares, Resurrección María de Azkue, recogió alguna versión. Nos dirá en su cancionero, que la música denominada Orra or goiko “es la danza mai-ganeko de Bizkaia, que, como lo indica su nombre, se baila sobre una mesa, alternando uno por uno los danzantes”. Añadiendo que la melodía sin canto se la escuchó al tamborilero de Lekeitio Pio Ansola y alguna de las letras del canto a un hombre de Markina, ambas localidades cercanas a Mendexa y Xemein. De la primera de ellas, el músico Enrique Jordá de Gallastegui, realiza una descripción detallada en la primera mitad del mismo siglo, por lo que es fácil recomponer esta sencilla danza.

Actualmente ya no se celebra ninguna cena en los locales del ayuntamiento ni los alcaldes presiden la danza. La costumbre se mantiene gracias a los jóvenes de las dos localidades, que simulan en la cabecera de la mesa la presidencia del alcalde por medio de un joven vestido al efecto, ofreciendo el vino del ritual a los diversos dantzaris que suben a la misma. En Mendexa se baila en mitad de la plaza, al mediodía del día 1 de agosto, y a la noche del 29 de septiembre, San Miguel, en un momento de la romería, en la plaza de Xemein.

Las Entradillas

Danza de una estructura melódica y coreográfica bastante similar a la anterior es la que se denomina Entradillas, aunque no bailada sobre una mesa, sino en el suelo de la plaza que se encuentra frente a la Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua en Orduña (Bizkaia). La bailaban los vecinos del Valle de Arrastaria (Araba), en representación de cada una de las localidades que constituyen dicho valle, alternándose los bailarines de uno en uno en la misma. Se realiza el 9 de mayo, día en que están autorizados a cruzar la ciudad vecina de Orduña, con toda solemnidad, con banderas y estandartes, a fin de presentarse ante la Virgen en cumplimiento de un antiguo voto. Esta fiesta se recoge en uno de los artículos del “Viaje Pintoresco por las Provincias Vascongadas” de 1846, donde se mencionan “las entradillas”, como danza peculiar de los nativos del valle.

ALARDES DE ARMAS

Errebonbiloak
Una costumbres bastante antigua de muchas localidades es la de incorporar a procesiones o actos relevantes de las mismas a la gente armada local, la cual, en compañía de las de otros pueblos, tenía como misión la defensa del país. En estos actos o procesiones estas compañías participaban desfilando y disparando sus escopetas o fusiles en ciertos momentos de la fiesta o solemnidad.

 

En algunos pueblos se ha conservado esta costumbre a pesar de haberse suprimido hace muchos años esta forma de constituir los ejércitos, con compañías armadas propias. Por ejemplo, en la villa de Elorrio, el primer domingo de octubre, aún salen jóvenes armados, disparando sus escopetas ante la Virgen del Rosario en forma de parada militar. La tradición oral dice que es en conmemoración de la batalla de Lepanto, efeméride que dio origen al establecimiento de la fiesta de la Virgen en dicho día de octubre.

El inicio de estas incorporaciones armadas, con gasto de pólvora, pudo darse durante el siglo XVIII, aunque la Cofradía del Rosario, encargada de solemnizar esta fiesta en Elorrio tiene origen bastante anterior. Esta opinión se sustenta en datos de otras localidades cercanas a la de Elorrio, puesto que en ésta no hemos encontrado referencias concretas. Como muestra tenemos un acta del Ayuntamiento de la villa de Durango del 29 de septiembre de 1740 donde se “trata sobre los fusileros que deberán asistir a la fiesta de Nuestra Señora del Rosario”, para festejar y solemnizar su día. En ella se acuerda la asistencia “este año, y en los siguientes perpetuamente”, a la procesión que en cada uno celebre la Villa el primer domingo de octubre, de “asta cien hombres con escopetas o fusiles para hacer la descarga en ella”. A los que asistieren el Ayuntamiento les facilitaría “la munición y un refresco a costa de los propios y rentas” de la villa. Posteriormente, no faltan en pagos municipales el coste de la pólvora y refresco de dicho día, hasta su desaparición, no quedando hoy en día entre la gente de Durango conciencia de haber existido dicha costumbre.

Por el contrario, Elorrio sigue conservándola, aunque el gasto no figura en cuentas municipales hasta tiempos recientes. Éste correspondía a la Cofradía del Rosario, y al no poseer ésta fondos suficientes, corría con el gasto el Mayordomo de la misma. En 1891, fecha en que se decide separar las cuentas de la Cofradía, las cuales estaban mezcladas con las de la fábrica de la Iglesia, es cuando encontramos la primera referencia de los Errebonbilos.

En notas que se escriben en dicho momento se habla de “la cena que acostumbran dar los mayordomos de dicha cofradía a los conductores de la Virgen en la procesión de su día por la tarde y a los que se visten de traje militar para conmemorar la batalla de Lepanto disparando varias descargas de escopetas”. A partir de dicha fecha el libro de la Cofradía recoge referencias de la fiesta, que ha continuado hasta nuestros días, donde a veces se destaca los nombres de los diversos Mayordomos y otras los correspondientes a los capitanes que dirigían los movimientos de la compañía armada. Todo ello hasta que, hace unos años, el municipio pasó a hacerse cargo del gasto.

ESTAMPA Y DANZA DE LAS HILANDERAS EN DURANGO

En las Fiestas Euskaras celebradas en Durango en 1886, una comparsa de niños y niñas presentó una estampa, relativa a los diversos trabajos que se realizan para la confección del hilo a partir del lino, junto a otras dos danzas de las que existían referencias en la historia de la Villa. La estampa de las hilanderas dio nombre al conjunto, que se le ha venido denominando Gorularien dantzak o Gorulariak.

La estampa fue una creación del momento pero no así las dos danzas. Sobre una de ellas, el juego de arcos o Arku dantza, tenemos una primera cita en las fiestas celebradas en honor de Fernando VII en 1828, en que “dos comparsas de jóvenes de ambos sexos, graciosamente vestidos”, bailaban alegremente danzas del país. La comparsa de niñas “teniendo en sus manos arcos bailaban contradanzas” con lo que ya tenemos a la danza que años mas tarde se presentó realizada por un grupo mixto de niños y niñas. En cambio, la de los niños bailaba “trayendo en la punta de un palo largo un muñeco, denominado “Dominguillo” con el que hacían “visajes y posturas al son de la música que hacía reír a las gentes”. Esta danza también se transformó en danza mixta en las mencionadas Fiestas Euskaras.

Sobre el dominguillo existen referencias más antiguas en las cuentas del Ayuntamiento de Durango. El dominguillo o tarasca, como se le denomina en los pagos, era un muñeco en la punta de un palo del que colgaban diversas cintas con las que bailaban los danzantes locales en las fiestas de Corpus Christi. Los danzantes figuran ya en cuentas del siglo XVI, aunque sin detalle sobre su indumentaria ni elementos de danza usados. Una primera descripción de estas danzas nos la ofrece Guillermo de Humboldt en 1801, aunque anteriormente, cuando los danzantes pasan a cobrar directamente del Ayuntamiento, tenemos pagos que citan diversos elementos para la danza. Entre éstos destacan los correspondientes al dominguillo. Por ejemplo, en 1755, encontramos una memoria que detalla las telas, lienzos, hiladillos, medias, sombrero y varas de listones que se usaron en su confección. Estos listones o cintas, de “diferentes colores”, servían para “usar los danzantes en el Dominguillo”, con lo que ya tenemos referenciada la danza para dicha fecha, aunque es lícito suponer que ya se bailaba con anterioridad

JUEGOS

Sobre los juegos, como por ejemplo el denominado Txakolin, al no constituir elementos que fuesen parte de un programa de un grupo organizado y no existir pagos por los mismos, no encontramos referencias históricas que traten sobre ellos, salvo las descripciones de nuestros folcloristas, cuando fueron recogidos oralmente en las primeras décadas del siglo XX.

CARNAVALES

 

El carnaval ya se menciona en un escrito de 1331, lo que muestra su antigüedad entre nosotros. No conocemos los contenidos que tendría en dicha fecha, posteriormente, a partir del siglo XVI, en escritos y cuentas tanto civiles como eclesiásticas de muchas de nuestras localidades, se irán presentando éstos. Así destacaríamos de entre los datos existentes en los diversos archivos locales, las rondas de las Autoridades a fin de controlar el buen desarrollo de las fiestas, las peticiones de limosnas por las mujeres de los ediles, los disfraces de la gente, con participación de clérigos en mas de una ocasión en tiempos antiguos, los toros y gansos corridos, las grandes comilonas pagadas por la comunidad en ciertas zonas, las danzas colectivas o aurreskus con sus convites a los participantes, las diversas mojigangas o comparsas, a veces con compra de palos que suponemos se usarían en danzas como las del pellejo y hasta danzas de espadas, como figura en un pleito desarrollado en Bilbao en 1797. Estos y muchos otros elementos se han usado en una fiesta con tanta antigüedad y tradición en su contexto y formato y tan personal y diverso en su desarrollo puntual.

Como se puede apreciar la danza tradicional ha tenido una historia que nos muestra los diversos avatares que ha ido sufriendo en el transcurso de la misma, así como la antigüedad de los diversos actos y danzas que han llegado hasta nuestros días, siguiendo una tradición a veces secular. Esto es lo que hemos pretendido resaltar al aportar los datos presentados: mostrar en toda su dimensión histórica la danza popular de Bizkaia

IÑAKI IRIGOIEN