Un grupo de danzas muy familiar

Gontzal López prepara a sus alumnos para los carnavales en la escuela salbatzaile de Castaños fundada por su madre hace ya cuarenta años

SALBATZAILE Dantza Taldea

SALBATZAILE Dantza Taldea lleva desde 1991 brillando en los carnavales. Ubicado en la calle castaños de Bilbao, se fundó en 1978 de la mano de Begoña Arroyo, una amante del baile. Pasión que ha transmitido a sus cuatro hijos y que ahora se ha convertido en una escuela de generaciones. Este año cumplen 40 años, pero antes, llega la mascarada por los que son conocidos en el barrio. Este año traen al barrio la de Lapurdi y deleitarán a sus vecinos con un pasacalle lleno de ritmo.

“Mi madre era dantzari y empezó a enseñar jota a otras mujeres y estas comenzaron con sus niños. Se hizo grupo y en 1878 fueron las primeras fiestas que bailaron en el barrio”, cuenta Gontzal López, hijo de Begoña Arroyo y la que le inculcó su pasión por la danza. Ahora es profesor de danzas y esto se ha convertido ya en una forma de vida. A pesar de que su madre ya no esté al mando, continúa ocupando un lugar muy importante. “En los carnavales ella se sienta en la plaza del Funi. Le llamamos La Jefa”, admite López.

El nombre del grupo es en honor a la parroquia El Salvador. “Estuvimos allí cuando se creó y entonces mi madre decidió ponerle Salvador pero en euskera”. Después pasaron a ocupar un espacio en un antiguo lavadero de la zona que ahora es el centro cívico. “Y este es el tercero. Aquí llevamos alrededor de diez años. Al final de la calle Castaños”, explica López.

Un grupo muy familiar en el que también trabaja su hermana que confecciona los trajes para los integrantes. “Yo empecé bailando con mi cuadrilla de amigos que todavía bailan, al final aquí mucha gente del barrio ha bailado y ha pasado por Salbatzaile incluso mi madre tiene aquí dentro a ocho de sus nietos”, relata López.

Un barrio comprometido con mantener tradiciones y los carnavales son algo que no pueden faltar. Todo comenzó en 1991 cuando el grupo hizo su primera mascarada. Trajeron la de Zuberoa hasta Castaños para favorecer la cultura en el barrio. Desde entonces, “ha sido un no parar”. Este año, con los de Lapurdi intentarán volver a conquistar a sus vecinos. “Llevamos desde septiembre ensayando y a cada grupo se le dice lo que tiene que hacer”, cuenta. El pasado año fue todo un éxito. López confiesa que un total de 270 personas se echaron a la calle para animar el ambiente. “Ocupamos todo el barrio”, comenta.

El grupo de danzas bilbaino estará presente por primera vez en el carnaval de Plentzia para conquistar al público con su mascarada

López lleva los cursos de populares de los adultos y también está metido en la fanfarria, en los gaiteros y en la banda de txistus, entre otros. La música y la danza son dos de sus grandes pasiones y que puede demostrarlas cada vez que desfila en los carnavales o cualquier otra actividad. Este año, los carnavales de Salbatzaile se trasladarán también hasta Plentzia. “Van a hacer una cosa muy bonita por primera vez y nos han invitado. Para nosotros es una novedad porque nunca hemos salido de aquí”, confiesa.

Siempre con los carnavales en mente, una vez que finalizan comienzan a pensar cuál será la temática del próximo año. Pero el grupo de danzas no solo se prepara para esta gran fiesta. “Hacemos cosas muy fijas. Siempre está la Euskal Jaia y el Olentzero. También tenemos muy buena relación con el Funi y ya que es nuestro centenario queremos hacer algo especial”, cuenta. Los cuarenta años de esta escuela le han hecho cosechar grandes éxitos y ha albergado a muchísimas personas en su interior. Hay quienes han cruzado el charco y no han querido perder la oportunidad de aprender bailes tradicionales del País Vasco. “Cada año, tenemos a uno o dos erasmus que vienen con ganas de aprender. Hubo un año que una chica incluso bailó en uno de los carnavales”, dice.

Un carnaval universalEste año, más gente que nunca bailará en la mascarada que tiene preparada Salbatzaile. Actualmente, lo conforman un gran grupo de 400 personas “contando niños, mayores, músicos y costureras”. “Empezó siendo una cosa de niños que gestó mi madre y ahora somos muchísimos. Además, nos gusta recibir a gente que quiera pasárselo bien. Cuantos más seamos mejor”, afirma.

Además, tienen gran relación con el resto de grupos de danzas y “no hay competencia. Siempre que necesitamos algo nos lo dejamos. Al final tenemos mucho bagaje de trajes y cosas porque son muchos años en activo”, admite.

Con cuarenta años y muchas cosas vividas, López le augura otros cuarenta más. “Tenemos un grupo de chavales bastante potente. Aquí hay baile para rato”, concluye.

Deia
Astelehena, Urtarrila 15, 2018