Areatza luce su historia

La localidad celebró ayer la novena edición de la Euskal Jaia, que contó con una visita guiada que repasó la evolución del municipio y en la que también hubo mercado, música y baile

La novena edición de la Euskal Jaia de Areatza, que se celebró ayer en esta localidad del Valle de Arratia resultó de lo más didáctica. Y es que, una de las actividades durante la jornada fue un recorrido que repasó la creación y evolución del municipio hasta hoy en día.

Pero el día dio para mucho más. La Euskal Jaia comenzó a las 11.00 horas, después de oírse el sonido de un txupinazo que despertó hasta a los más perezosos. Fue a esa misma hora cuando se procedió a la apertura del mercado. Esta tradicional feria volvió a contar, como cada año, con una treintena de puestos que se encargaron de convertir la plaza del pueblo en un gran zoco lleno de productos artesanos y locales o del entorno.

Y es que, entre la oferta de estos stands, se pudieron degustar alimentos como quesos, embutidos, dulces como el pastel vasco o las pastas, pan casero cocido en horno de leña y diversas bebidas. El mercado tampoco se olvidó de la artesanía, por lo que varios de los puestos se llenaron con trabajos realizados a mano.

La Euskal Jaia de este año ha vuelto a tener como uno de sus objetivos principales el “impulsar la cultura vasca, el euskera, los productos locales, etc”, comentaba la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Yazmina Beobide. Y este año, especialmente explicar y entender “la historia de nuestro pueblo”. Tampoco se olvidaron de la solidaridad y, como viene siendo habitual en los pueblos de Arratia, hubo un puesto en el que lo recaudado será para ayudar a los refugiados.

La dantza también estuvo muy presente en la jornada de ayer; se pudo disfrutar de una exposición de trajes tradicionales vascos en los soportales de la plaza del pueblo, de la mano de Bizkaiko Dantzarien Biltzarra, aunque también se coló en otros actos.

Con bertsos En cuanto al recorrido por la historia del municipio, fue de lo más original. El vecino de Areatza Mikel Urriz, convertido en guía, fue explicando a los asistentes la evolución del pueblo, pero lo hizo a través de los bertsos. Acompañado de música, Urriz cantaba dos bertsos en cada una de las cinco paradas que hizo.

En cada una de estas paradas se narraba una época o un acontecimiento que marcó el devenir del actual Areatza. En este sentido, lo primero que se explicó fue la creación de aquel pequeño pueblo, de unos 100 habitantes y de cómo creció gracias a la época de las ferrerías.

Pero los tiempos cambian y Areatza se abrió al turismo con el balneario. Otros de los acontecimientos que marcó la historia de este pueblo fueron el tranvía de Arratia y la construcción de la presa, que “atrajo a muchos migrantes a trabajar en ella”, tal y cómo narró este vecino. A las 14.00 la dantza volvía a escena de la mano de Patxi Laborda y acompañada de un poteo diferente. Laborda iba explicando diferentes aspectos de la dantza, con acompañamiento de música y como no, algún que otro pote. Después de que los más osados se animaran con el baile, tocaba reponer fuerzas. Para ello, varios vecinos de Areatza llevaban cocinando desde la mañana, con el fin de tener la comida lista para las 15.00. A esa hora, unas 300 personas se reunieron en el frontón municipal para dar cuenta de un menú a base de patatas a la riojana, pollo y pastel vasco.

Pero aun quedaba mucho que hacer y que disfrutar; a las 17.30, después de una larga sobremesa, las chicas de Harriti taldea hicieron una demostración de la giza proba, una modalidad de herri kirolak que consiste en arrastrar una piedra entre varias personas. Tras el deporte rural, tocaba más baile. Aiko Taldea se encargó de animar una euskal erromeria que consiguió que hasta los menos habituales se animasen a mover el esqueleto. Para cerrar una Euskal Jaia redonda, la romería terminó con el baile de la era. El día daba paso a la noche y el frío aparecía ya en Areatza. Para hacerle frente, la organización repartió la habitual y calentita berakatz sopa.

Deia