Trapagaran vibró con la fusión de danza tradicional y moderna del grupo Kukai

Las calles y plazas de Trapagaran se tiñeron ayer de rojo pasión, el color que mejor define la cruzada emprendida hace cincuenta años por el grupo de danzas trapagarandarra Danetarako Danok, hijo del ansia de promoción de la cultura, no solo de la tradicional con los bailes de folklore euskaldun, si no también de la cultura de la solidaridad vecinal, en el marco de una barriada obrera -promovida interesadamente por una empresa privada cercana- que estaba carente de cualquier estímulo cultural público y que tuvo en la parroquia de San Gabriel, nacida con el barrio homónimo, su primer asidero físico.
“Por no tener, en el barrio no teníamos ni bares”, recordaban los entonces jóvenes y hoy ya veteranos del grupo quienes recibieron ayer un merecido pasillo honorífico en el marco de una jornada épica en la que más de 150 personas, entre dantzaris y músicos de todo tipo de instrumentos, -incluso las barrenas arrancaron chispas melódicas al granito-, fusionaron la tradición y la experiencia atesorada en este medio siglo de vida, con la innovación y la creatividad aportada por el grupo de danzas Kukai.
“Durante todo el año lo que se ha querido es recoger con diferentes eventos lo que ha sido la trayectoria del grupo y mostrarla a través de exposiciones y de talleres, de conciertos y espectáculos de calle para acercar aspectos diferentes la danza tradicional y acercarla a otras formas de expresión. Lo de hoy (por ayer) es un poco el colofón de ese recorrido recogiendo la tradición para lanzarla al futuro”, aseguraba una portavoz del grupo quien destacaba que en este empeño “es donde Danetarako Danok engancha con el grupo de danza moderna Kukai”.
No en vano, el grupo de Errenteria se ha implicado al cien por cien en la creación del espectáculo Kukai Trapa que ayer concitó el interés de cientos de vecinos de la localidad y de la comarca quienes pudieron asistir a una innovadora mezcla de pasado y futuro de la danza vasca y que como expresaban desde Danetarako danok “nos habla de la fusión, de vivir la danza, de lanzarla a la calle y hacer cosas nuevas que quizás se conviertan en tradición dentro de otros 50 o 100 años. Al final la cultura no solo tenemos que conservarla y transmitirla sino que además tenemos que vivirla y evolucionarla”.
Gigantes El espectáculo, cuya preparación ha llevado más de tres semanas de ensayos y coordinación, tuvo en los gigantes de Trapagaran -la enfermera, la molinera, el minero y el terrateniente inglés- su nexo de unión ya que, a su particular kalejira con txistus y tamboriles desde el barrio de Arkotxa -de donde salieron escoltados por los pequeños llamados a coger el testigo generacional que pueda hacer al grupo centenario- hasta la plaza de Lauaxeta, pasando por la Avenida Primero de Mayo, se fueron añadiendo elementos artísticos y grupos culturales diversos. La primera parada, al final de la calle San José, sirvió para ofrecer la fusión de un baile tan especial como la kaxarranka de Leketio en la que sobre la caja que sostenían los barrenadores del club Aldai-alde, el dantzari de Danetarako Kike Lafuente ejecutó la dantza a ritmo de batukada lo que supuso una sorpresa inicial para el público asistente en la plazoleta que valoró la mezcla con un sonoro aplauso. Una reacción que se reprodujo en las dos paradas posteriores de la danza vizcaina a la que se sumaron las chicas de la soka dantza y los miembros del grupo de danzas Kukai.
Ellos fueron los encargados de sacar su espectáculo Gelajauziak la calle. Una obra donde la sensibilidad de sus dantzaris sitúa al espectador en el imaginario de los deportes tradicionales como la sokatira o los aizkolaris aderezado con ritmos vibrantes de zortziko y pasos de baile entresacados de su amplio bagaje profesional nacido en grupos como el propio Danetarako Danok. “Lo más importante es la transmisión del día a día, que esa correa de transmisión no se pare en ningún momento y a partir de ahí es cuando se pueden empezar a construir cosas. Si eso se pierde es imposible hacer algo como lo que hacemos nosotros. Lo nuestro nace porque existe una base muy sólida si no sería imposible por eso es tan importante el papel que juega Danetarako Danok”, destacaba el director de Kukai, Jon Maya, quien se mostró entusiasmado con la respuesta del público reunido en Trapagaran.
El punto final de la fiesta llegó en la plaza Lauaxeta donde la kalejira se hizo espectacular con bailes animados por sones de txalaparta y barrena y la actuación de una amplia representación de la Escuela municipal de Música. Los actos del 50º aniversario se despidieron ayer de la calle pero aún queda por celebrar la exposición retrospectiva del grupo de danzas de San Gabriel-Salcedillo que se inaugurará hoy en el palacio de Olaso. Pero Danetarako Danok no solo vive de historia si no que mira al futuro con renovados proyectos. Uno de ellos, ampliar los gigantes de Trapagaran con un nuevo miembro que añadirá un nuevo renglón a la historia por escribir de Danetarako Danok.
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