Más de 300 vecinos representan por primera vez en el municipio una boda vasca al estilo de principios del s. XX

De la noche a la mañana, Basauri se trasladó a aquel pequeño pueblo integrado por apenas 2.000 personas que vivían del campo y se calentaban con la lumbre de la leña que recogían en los montes de alrededor. Y es que, más de 300 basauritarras representaron ayer la boda que unió en matrimonio en el año 1902 a Ygnacio Arteta y Hermenegilda Ybarreche.
Una Euskal Ezkontza que a pesar de las intermitentes lluvias, consiguió que muchos vecinos del pueblo se animaran a disfrutar del evento junto con los protagonistas. Eran las 11.00 de la mañana cuando en Arizgoiti el ambiente ya era de boda. Música, danza, las dotes y todos los invitados se encontraban para dirigirse hacia Virgen de Begoña. Allí, después de la misa, evocaron las proclamas que se hacían dos semanas antes del enlace. Los amigos del novio botaron bertsos en honor de los novios. Al frente de todo, unos majestuosos bueyes tirando de los carros que guardaban las dotes de las dos familias.
Era la primera representación de una boda vasca en Basauri y los organizadores se lo tomaron en serio. El coordinador y alma máter del proyecto, Txemi Mera, destacó que ha sido “como una boda real de aquella época”. Y esto no podía haber sido así de no ser por la labor de documentación y la investigación que ha liderado el propio Mera.
En este sentido, se pretendía que trajes, paraguas, calzado y demás complementos fueran acordes al año 1902 y así fue, desde la cámara de fotos del fotógrafo, hasta el pendón o bandera histórica de Basauri, pasando por la tobera, un instrumento antiguo que solía tocarse los días de boda en algunos pueblos de Euskal Herria.
Protagonistas Pero tanto trabajo previo tampoco hubiese tenido el resultado que tuvo sin los protagonistas. De entre todos ellos, Nahia Otegi y Asier Basterretxea, novia y novio respectivamente fueron los más aclamados. “Me ha sorprendido la cantidad de gente que ha venido, no esperaba tanta atención”, comentaba el recién casado. Para el basauritarra, “ha sido un día especial para todos” y destacaba sobre todo “el buen ambiente y la tradición” que se respiraban. Para la novia, era importante “mostrar al pueblo la tradición de las bodas de antes”. Además, aseguró que “lo hemos pasado genial representando una boda de las de antes”.
Pero hubo dos personas para las que el día de ayer fue, si cabe, más especial todavía. Javi Landeta y Josu Arteta, que encarnaron a los padres de los dos esposos y que son el nieto y el bisnieto de Ygnacio Arteta y Hermenegilda Ybarreche.
Para Josu, participar en la boda de su bisabuelo fue especial. “Teníamos alguna foto en casa pero vivirlo así ha sido muy bonito”, comentó. También quiso agradecer la colaboración de todos los colectivos de Basauri que se unieron a la celebración. “Lo más importante es ver cómo se vuelca la gente con estos actos”, destacó. Por su parte, Javi Landeta agradeció personalmente tras la comida la entrega de todos los participantes.
Pero en la boda no faltó nadie. Por Basauri se pudo ver en la comitiva de los novios al cura, el alcalde, notario, fotógrafo, los indianos y muchos más que estuvieron representados por Josu Zorriketa, Rafa Ibargüen, Joseba Ibarra, Patxi Fernández, Juantxu Arriaga, Amelia Etxano y muchos más.
La ceremonia La comitiva llegó a la plaza Solabarria rodeada de gente. Allí esperaba la carpa y un atrezzo para representar la iglesia. El notario comenzó entonces a leer el contrato real que en 1902 leyeron para casar a Ignacio y Hermenegilda. El texto hizo escapar más de una sonrisa tanto del público como de los participantes. “Dos camisas nuevas y tres usadas”, “unas sábanas”... fueron las dotes que se entregaban el uno al otro. Y mientras leía, para verificar que nada faltase, se iban mostrando los regalos que habían llegado hasta allí en los carros tirados por bueyes. Por suerte las dos familias quedaron conformes y el cura los casó “para siempre”. Como no podía ser de otra manera, el menú fue “el mismo” que comieron en 1902. Garbanzos con sopa y berza, carne con tomate, pastel vasco, cuajada, café y vino”, detalló Txemi Mera.
Después de la comida no faltó ni el baile ni la música, ya que a partir de las 18.00 horas los asistentes disfrutaron de una romería para poner el broche de oro al día en el que Basauri volvió al pasado para vestirse de boda. Los basauritarras que no participaron en primera línea en la Euskal Ezkontza también disfrutaron de la jornada de ayer. María Nieves Hernández se mostró “encantada de que haya actos de este tipo”. Para esta basauritarra hacen falta “más actividades así, bonitas y muy curiosas”.
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